Los problemas crecen en Sol

Una mujer alcohólica llora a gritos que le devuelvan a su hijo durante la decimosexta mañana de acampada; el presidente de la Asociación Sandra Palo discute con la comisión de Coordinación porque quiere manifestarse en la plaza; la comida se acaba; la policía sigue vigilando atenta y, además, llueve. La acampada de los indignados de la Puerta del Sol encara su tercera semana de vida con dos novedades —las asambleas de barrios y la firme voluntad de acometer una reestructuración de la acampada— y con la misma complicación del inicio: el caos de una interminable lista de problemas que no hace más que engordar.

El domingo se consensuó la permanencia del campamento en una de las asambleas más multitudinarias del movimiento 15M, pero el ambiente del lunes en Sol no era especialmente eufórico. “A pesar de que cada vez somos más, cada vez estamos más flacos”, comentó ayer una trabajadora de la comisión de Política. La creciente presencia de mendigos, toxicómanos e incluso acampados con armas blancas  son, desde hace varios días, los nuevos retos a los que tiene que hacer frente Respeto, la comisión  encargada de garantizar la correcta convivencia entre acampados y de asegurar la continuidad de las asambleas mediante la instrucción de los ciudadanos. “Yo no tengo por qué aguantar ver como a un chaval le desgarran la retina con una lata de cerveza”, gritaba ayer uno de los coordinadores durante el grupo de trabajo del que salieron las nuevas propuestas para consensuar en la asamblea general.

Respeto e Infraestructuras son las comisiones que están afrontando un mayor número de desafíos y es en ellas donde se concentran la gran mayoría de los problemas de la actual situación del campamento, que califican de “precaria”.

Fue precisamente en Infraestructuras donde acogieron a Óscar, un mendigo ex toxicómano de 34 años que asegura haber estado acompañando a los chicos del movimiento 15M desde el primer día. “Llegué y fueron muy amables, me lo dieron todo, hasta colchón y manta”, asegura. Infraestructuras era, hasta hace dos días, la encargada de suministrar desde bombillas a tiendas de campaña. Ayer, con el inventario considerablemente reducido , el tema de discusión de su grupo de trabajo giró en torno al espinoso tema de la restructuración del campamento; un proyecto que contempla la reducción del perímetro y la unificación de varias comisiones. Los problemas con los comerciantes y el hecho de que “esto haya pasado de ser una acampada a convertirse en un albergue” les forzó a decidir entre el desmantelamiento completo o la reducción del mismo.

Óscar, que perdió todas sus pertenencias durante el desalojo del lunes 16,  ejemplifica la nueva realidad de Sol y le pone cara al principal quebradero de cabeza para los encargados de coordinar una plaza en la que cualquiera tiene acceso gratuito a cama y comida. Él no representa ninguna amenaza. Tampoco ninguna colaboración. Se limita a comer y pasar el rato junto a sus compañeros, también sin techo, que duermen bajo una lona junto a la comisión de Respeto.

Junto a ellos, la comisión de Respeto trata con dificultad de continuar con su reunión interna de la mañana. Casi no se oyen, porque un grupo de seis personas ríe y canta junto a ellos. Cuando una trabajadora de la comisión, siguiendo las máximas de “no utilizar imperativos y mostrarse siempre amable y respetuoso” se aproxima a la mujer que más escándalo está montando, esta eleva el tono de voz y monta en cólera: “¡Quiero a mi hijo y no me voy a ir hasta que no me lo devuelvan!”. Nora, nacida en Túnez, se declara “casada y cansada” y se limita a alternar el canto y el baile con frecuentes siestas en su tienda de campaña. Sin empleo, sin hijo y tampoco pasaporte -asegura que se lo han quitado- Nora no tiene plan que el de quedarse en Sol. Y cada vez son más.

La otra amenaza, la latente y constante presencia policial junto al campamento, ayer fue relativamente sofocada.La comisión de Legal hizo hincapié en desmentir los rumores que comenzaron a circular el domingo y que sugerían una posible intervención policial para hoy, ya que supuestamente habría vencido el plazo para las negociaciones entre policía y coordinadores.Además, el Vicepresidente y Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo ayer que “seguirá actuando con prudencia ante los acampados”.


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