En la estación

En la estación de Atocha, ocurren las mismas cosas que en la mayoría de las estaciones. Aunque se haya descendido del tren, hasta que no se pisa la calle uno no siente que haya llegado realmente a su destino. Como en toda estación que se precie, el ambiente está inundado de protagonistas que hacen del recorrido hasta el exterior toda una hazaña.
Sólo aquel que supere la experiencia de usar sus lavabos públicos sin sentirse violento, sortear a los vendedores de seguros, pedigüeños y taxistas será justo merecedor de admirar la imponente vegetación tropical y su aromática fusión de acuífera pegajosidad humana.
En este aspecto he de reconocer que Atocha es única.
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3 pensamientos en “En la estación

  1. No lo decía como comentario a tu comentario, valga la redundancia 😉 Era una anotación personal. Siempre he cogido cercanías desde Atocha, pero nunca algún tren que se marche de Madrid.

  2. Atocha tiene mucha historia en sus raíles y pasillos. En mi vida (con especial intensidad en este último año)especialmente. Pero nunca he cogido un tren en su estación que abandone Madrid.Mi otra estación con cuento es Chamartín. Pero eso ya es otro capítulo.

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